PATRICIO RAMIREZ

PATRICIO RAMIREZ

Dos décadas a la cabeza del grupo Nexus teóricamente hablan de una bitácora sin contratiempos en el viaje del saxofonista alto Patricio Ramírez. Pero eso es sólo la parte final de una historia de múltiple militancia, idas y venidas y permanentes altibajos de quien ha sido considerado uno de los primeros jazzistas no tradicionales de nuestra historia, el más respetado y vigente de su generación desde que apareciera en 1955 por el Club de Jazz y estallara como el gran referente del saxofón moderno en un paso transversal por las décadas.

Ramírez se inició como trompetista. Tocaba el instrumento desde los 16 años, emulando el swing de Harry James. Cuando tenía 18 ya se comentaba en los pasillos sobre la aparición de un nuevo trompetista que “sin saber ni una sola nota, podía improvisar a gran nivel”. Desde entonces, Ramírez no volvió a salir del Club de Jazz. Un año después era fichado por el contrabajista Julio Andrade para integrarse al que se considera el primer conjunto del jazz moderno chileno: The Six & Seven. Ahí se conectaría con otro de los grandes músicos modernos, Sandro Salvati.

En The Six & Seven, Ramírez tocaba la trompeta (tras la huella de Clifford Brown y Shorty Rogers), mientras que Salvati, el saxo tenor (luego se convertiría en un avanzado altoísta). El grupo vivió como una “oveja negra” entre las bandas dixie establecidas del Club de Jazz, hasta 1958, el año en que “los seis y siete” bajaron el telón definitivamente. En 1960 Ramírez se pasó al saxo alto y se contactó con Omar Nahuel, el pianista ícono de la generación modernista. Así se convirtió en el solista del Nahuel Jazz Quartet, ensamble con el que grabó Nahuel Jazz Quartet (1963) y con el que realizó la histórica temporada en el set con la obra teatral Sabor a miel. Para entonces, como altoísta, Ramírez seguía de cerca de tipos como Art Pepper o Cannonball Adderley, pues en esa época resultaba demasiado complejo asimilar la operativa de Charlie Parker.

En 1965, Ramírez se encaminaría sobre una siguiente etapa en su ruta como solista. No sólo había dejado a Nahuel, sino que se retiraba para siempre de su trabajo estable y se convertía en uno de los primeros músicos ciento por ciento profesionales del jazz. Entonces conoció al adelantado pianista Matías Pizarro y con él se mantuvo tocando a puertas cerradas hasta 1970 en históricas sesiones de laboratorio.

Sus siguientes pasos lo llevaron hasta el grupo Swing and Company (liderado por el pianista Pepe Hosiasson). En agosto de 1972 subía al escenario del Teatro Municipal con el quinteto del trompetista Daniel Lencina para protagonizar el primer show de jazz en este espacio reservado a la ópera y la música clásica. Y en 1973, llegaba al set de una Televisión Nacional dirigida por militares para tocar una vez por semana con la audiencia de todo un país en toque de queda, con el grupo Tiempo de Swing. La banda era algo más avanzada que las tradicionales del Club de Jazz y la encabezada uno de los músicos más cercanos a Ramírez, el pianista Ronnie Knoller.